Ninguna adversidad ni barrera las detiene. Grandes dosis de determinación, esfuerzo y perseverancia constituyen la fórmula que las lleva a trascender en el deporte y en la vida misma.

Nataly León, Monserrath Jerves y Gabriela Cavalieri, aunque en espacios distintos, coinciden en una misma pasión: la actividad deportiva. En ellas, nuestro homenaje en el Día de la Mujer a todas y cada una de las mujeres comprometidas de una u otra manera con el deporte.

La práctica de su respectivo deporte se convirtió en un estilo de vida que las marcó para siempre y les permite sentirse realizadas como mujer, como deportista y como profesional.

Nathaly León encontró en la marcha su fortaleza

Nataly León practica la marcha atlética desde los 8 años. Hoy está lista para el Mundial de Brasilia, del 12 de abril. Fotos: Jaime Plaza-Paso de Oro

Es la actual Campeona Nacional en la maratón de marcha atlética. Este es su deporte favorito que lo practica desde los 8 años de edad y hoy constituye una parte fundamental de su existencia.

Lo hago con pasión. Este deporte me ha enseñado a ser valiente, constante, disciplinada, a formarme como mujer, madre, hija y hermana, y como atleta. Hoy me siento orgullosa de la mujer en que me he convertido.

En el deporte, encontró la oportunidad para demostrarse a sí misma su talento y sus capacidades. Por su lucha incansable, es una mujer referente de lucha incansable, con su hija María del Cisne, de 8 años, como su fuente de inspiración y motivación.

El deporte también le abrió fronteras inimaginables. Un verdadero ensueño para Naty cuando viajó a competir en el Dudinska 50 en Dudince, Eslovaquia. Allí compartió espacios con sus ídolos como la española María Pérez, doble campeona olímpica y doble medallista mundial.

Sus primeros pasos los dio en la emblemática Escuela de Marcha «Luis Chocho Sanmartín», siguiendo los consejos de sus padres en su natal Cumbre, parroquia rural de Cuenca. En la actualidad, deportista a tiempo completo, bajo la dirección de Julio Chuqui, un entrenador descubridor de campeones.

Con esas enseñanzas, Naty fue vicecampeona en los Juegos Sudamericanos Escolares, el Lima, Perú, 2010. Campeona sudamericana de marcha en Bolivia, en 2014. Además, ha representado a Ecuador en torneos sudamericanos y panamericanos en Chile y Colombia .

Ahora está lista para representar a Ecuador en el Campeonato Mundial de Marcha, en Brasilia, el domingo 12 de abril. «Es la puerta que se me abrió» como premio a su lucha incansable por alcanzar grandes objetivos, convirtiéndose en un ejemplo de constancia para su hija y para las nuevas generaciones del país.

Monserrath Jerves tiene al triatlón como su mejor aliado

Monserrath Jerves combina su tiempo entre la academia y el triatlón.

El triatlón es su pasión y su válvula de escape a las agotadoras jornadas en la Universidad de Cuenca. Es investigadora, docente y hoy la Decana de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación.

Monserrat Jerves tiene la fórmula para conciliar entre el deporte, la docencia y la familia. Cada uno de estos componentes en su vida tiene un espacio determinado de tiempo y de prioridad.

Todo empezó desde niña cuando practicaba natación y atletismo, «pero no tenía una bicicleta». Hasta que, por estudios en Europa, aprendió a dominar la bicicleta para poder movilizarse, a tal punto que hoy el ciclismo es el deporte que más le gusta.

En la actualidad, es una tiatleta de nivel competitivo, a tal punto que se prepara para participar en cada una de las fechas del campeonato nacional 2026. Además, estará por quinta ocasión en el Iroman, media distancia (70.3 km).

En medio del ajetreo, su mayor gratificación es sentirse realizada, viva y lista para enfrentar los desafíos permanentes. Además, de lograr un buen estado de salud física y mental. «Hoy también voy hacerlo» es la frase con la que se motiva si, de por medio, está el cansancio después de cada jornada larga y agotadora.

En definitiva, vivir con pasión el deporte le permite sentirse bien y, sobre todo, esa autoconfianza como mujer. Al mismo tiempo, demuestra convicción de que la investigación académica y el deporte comparten una misma pasión, disciplina, planificación y esfuerzo con que cumple cada papel.

En esa travesía deportiva y académica, la familia es su mayor motivación y apoyo. Su esposo también es triatleta y su hija es ‘runner’ y ciclista.

Confiada en esta experiencia de vida, Monserrath incentiva a las mujeres a practicar algún deporte y también a acompañarse como tales.

La práctica del triatlón me ha dado mucha fortaleza, sensación de autoestima. Ahora, a una edad de adulto he vuelto a involucrarme en un nivel competitivo. Eso demanda mucho esfuerzo, pero también me genera mucha alegría.

Gabriela Cavalieri es forjadora de campeones

Gabriela Cavalieri evidencia pasión por su misión como entrenadora de patinaje.

Toda una vida vinculada con el patinaje. Gabriela Cavalieri empezó como deportista, para luego evoluacionar a monitora, dirigente y entrenadora. Hoy dirige la preparación de sus dos hijos, ambos deportistas y uno de ellos, Joaquín Loyola, se proclamó doble campeón mundial juvenil en China 2025.

Claro que en su recorrido no han faltaba barreras por superar como aquel imaginario erróneo de que «el hombre siempre es mejor entrenador que la mujer».

A punta de trabajo, Gabriela ha demostrado de largo que está en igualdad de condiciones y de jerarquía. Desde 2013 dirige su propio club de patinaje, dedicándose «al 100 por ciento, 24/7, a trabajar para demostrar que nosotras también sí podemos».

A tal punto que hoy dos de sus dirigidos son campeones mundiales. Joaquín ganó dos medallas de oro y una de plata en la categoría juvenil del Campeonato Mundial de Patinaje de Velocidad, en Beidaihe, China 2025. Allí mismo, la lojana Fernanda Moncada triunfó en los 5.000 metros puntos de la categoría absoluta.

Su estrategia es mucha disciplina, dedicación y constancia, incluso aprender a manejar los momentos difíciles como derrotas o lesiones. Justo es allí donde se forja su carácter, con el acompañamiento y motivación de Gabriela, con empatía y corazón de madre. Su mayor gratificación es ver a sus dirigidos consolidar sus sueños.

Más que por el mismo logro personal como entrenadora es haber cumplido con responsabilidad es llevarles a los chicos a cumplir su sueño. Eso es extremadamente gratificante. Más allá de querer, lo más importante es trabajar para conseguir el objetivo.

Por Jaime Plaza

Más de tres décadas ejerciendo la mejor profesión, con preferencia en el periodismo escrito.

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