El romance infinito de Julio Chuqui con el atletismo

Este es un romance de más de cuatro décadas. Una relación interminable con el atletismo, hoy aún más fortalecida, en medio de los reconocimientos y designaciones que Julio Chuqui ha recibido en las últimas semanas.

Ni bien se cruza el umbral de la puerta, es como sumergirse en un universo donde se respira un aire de triunfos y conocimientos. Decenas de trofeos, medallas, placas, diplomas, fotografías, credenciales… forman una constelación creada para el atletismo. En ese firmamento, un espacio preferencial también es para los libros, revistas, carpetas y más documentos, esa fuente de aprendizaje y preparación de estrategias deportivas y planes académicos.

Tuvimos el privilegio de descubrir su rincón favorito, en su casa ubicada en San Joaquín, suroeste de Cuenca. Precisamente, es allí donde se reactivaron los recuerdos.

«A mí me gustaba el fútbol, como a todo muchacho. Yo quería ser futbolista». Pero no, no hubo romance con la pelota, aunque él la coqueteaba las tardes junto con sus amigos y, aún más, para conquistarla hizo todo para que el entrenador Luis ‘Ñaño Mono’ Salazar lo incluyeran en la selección de fútbol de su colegio, La Salle. Se esforzó tanto por cumplir el reto que les pusieron: Los 10 primeros en llegar en carrera ida y vuelta al mirador de Turi formarán el equipo titular.

Pero la vida le tenía trazado otro camino. No solo llegó primero sino que le cautivó al entrenador de atletismo Iván Yánez y lo fichó para que refuerce la selección de campo traviesa. Así se inició, hace 40 años, ese romance infinito con este deporte.

Pronto, a sus 16 años, ya estuvo en el firmamento internacional. Viajó a Valencia, Venezuela, para representar a Ecuador en un certamen prejuvenil. Luego vinieron títulos nacionales en los 5.000, 10.000 metros planos en las diferentes categorías.

También fue seleccionado para Juegos Bolivarianos, Juegos Sudamericanos y tres campeonatos mundiales de atletismo, de maratón y otro de campo traviesa en España (marzo de 1993). Igual marcó sus pasos en competencias de Estados Unidos y Canadá. Los trofeos y placas, como la del tercer lugar en la maratón de Otawa, que atesora son la evidencia.

En ese trayecto de vida, Julio a la par logra obtener la licenciatura en cultura física. Así se abrió una nueva faceta, la de entrenador de atletismo. Y, precisamente, lo hizo en su querida escuela Hernán Cordero, llevándole al título por ocho años consecutivos en campo traviesa.

Con su singular fórmula: H+T=TT (Humildad + Trabajo = Triunfo Total), que lo acuñó hace 20 años, condujo hacia el éxito a atletas como David Huascho (atleta que hiciera trascender a su entrenador), Juan Clavijo y otros. Ellos surgieron de las bases de la Hernán Cordero hasta llegar a ser seleccionados de Ecuador.

Luego vinieron corredores como el multicampeón Byron Piedra (2007-2012), Valeria Cornejo, Adrián Pillajo, María Eugenia Once, Wendy Criollo, Diego Arévalo, Lizeth Vicuña… y toda una camada en proyección.

Su capacidad y experiencia le atribuyen esa virtud de motivador y forjador de talentos. Claro que para llegar a ese nivel, paso a paso cimentó su trayectoria en el atletismo. Primero transitó como deportista y luego como entrenador de grande atletas del país.

Su mejor momento

Este 7 de mayo, el entrenador azuayo cumplió 52 años y en la actualidad vive uno de sus mejores momentos. El año pasado, tuvo el privilegio de participar en los Juegos Olímpicos de Tokyo junto a sus dirigidos: la maratonista Paola Bonilla y los marchistas Paola Pérez -9a. en los 20 km-, Daniel Pintado y Magali Bonilla. Dos semanas después, también acudió a los Juegos Paralímpicos con el atleta no vidente Darwin Castro.

Uno de ellos, que quizá marcó su vida, es de cuando tenía 5 años, junto a sus padres, migró a Cuenca desde la comunidad de Quingeo. «Mis papás decidieron dejar el campo por mejores días y eso buscamos todas las semanas y todos estos años …» Él incluso hizo de canillita -voceador de periódicos- por las calles de Cuenca, mientras compartía tiempo con sus estudios en la escuela.

Estos y otros méritos se constituyeron en razones suficientes para que se lo reconociera como el Mejor Entrenador del 2021. En eso coincidieron la Federación Ecuatoriana de Atletismo y el Círculo de Periodistas Deportivos del Azuay.

Luego, el 12 de abril, Julio Chuqui y el equipo femenino de marcha de Ecuador recibieron del Concejo Cantonal de Cuenca la insignia al Mérito Deportivo. Es un reconocimiento a la gran actuación de tres de sus dirigidas: Glenda Morejón, Paola Pérez y Magaly Bonilla, junto con Karla Jaramillo y Johana Ordóñez, para adjudicarse el título en los 35 km del Campeonato Mundial de Marcha por Equipos, en Omán.

«Alegría, satisfacción interna y a la vez mucho compromiso para seguir aportando al desarrollo deportivo de la provincia y el país. Estamos empeñados en eso y no vamos a claudicar un solo instante».

Manuel Bravo, presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo, atribuye esos resultados a la preparación constante de Julio Chuqui como entrenador.

«Él fue la primera persona que empezó a soñar conmigo en clasificar a los Juegos Olímpicos (Tokyo 2021). A diferencia de muchos, él siempre creyó en mí… Es una gran persona y un excelente entrenador».

Paola Bonilla,
Maratonista olímpica

Artífice de la recuperación de Glenda Morejón

Es la cosecha de un trabajo metódico y casi silencioso. Esto le consolidó como uno de los entrenadores de atletismo más exitosos en la actualidad. A tal punto que la marchista imbabureña Glenda Morejón, luego del traspié en su debut en Juegos Olímpicos, no dudó en pedirle que la entrenara.

Aun en Japón por los Juegos Paralímpicos, Julio recibió la llamada de la actual mejor marchista de Ecuador. Él aceptó el reto y enseguida empezó a diseñar un plan para recuperarla en lo anímico y potenciar su talento deportivo.

Glenda confiesa que «a mí, lo que más me motivó fue el gran equipo que conforman, el valor del compañerismo que ha caracterizado al Team Chuko’s. Pero sobre todo la humildad y perseverancia de cada integrante y, no menos importante, los grandes resultados que han logrado los deportistas de nuestro entrenador».

Un mes después, el 17 de octubre, ya puso a su dirigida en el centro del podio del Sudamericano de Atletismo Sub 23, en Guayaquil. Luego, en diciembre, a que se cuelgue la medalla de oro en los Juegos Panamericanos Junior de Cali, Colombia.

«No siempre se llega a compaginar con cualquier persona y con él he tenido la confianza y ese click para hacer una buena amistad. Es una persona muy humilde, trabajador y sobre todo con muchas ganas de salir adelante y de poner toda la pasión del mundo por lo que hace. Muy profesional, íntegro y, sobre todo, un gran ser humano, lleno de muchos valores y principios, que para mí eso es lo más importante en una persona».

Glenda Morejón,
Campeona mundial

Hoy Glenda valora como un gran aporte el apoyo y motivación que recibiera del entrenador «Julito». Incluso, al inicio, él aceptó para entrenarla a distancia, «mientras recuperaba mi estado anímico, junto a mi familia, que es el pilar fundamental en mi vida». Lo considera un gran amigo.

Su equipo

Hoy, además de ser entrenador, ejerce la cátedra en la Universidad Politécnica Salesiana. Desde estos dos frentes, Julio Chuqui sigue forjando juventudes.

Para esa misión, trabaja hombro a hombro con su equipo conformado por personas como Sebastián Rosero, su esposa Diana Ramón (en la toma de pruebas de lactato, registro de tiempos…) y Kevin Jimbo.

Su mirada está fija en: «No defraudarles (a sus dirigidos), a seguir aportando, pero no solo técnico, sino la parte humana. Saber si está bien esa persona, porque tiene sentimientos, es un ser bio-psico-social, que sufre, que llora, que se rinde, que se enamora. Estuvimos preparando atletas de hombros para abajo. Pero ahora nos dedicamos a brindarles confianza, seguridad y a ser sus amigos».

Esta es la historia de un forjador de campeones y que seguirá escribiendo muchas páginas más, ya que por delante tiene grandes retos como conducir a sus atletas a citas como el Campeonato Mundial de Atletismo 2022 y los Juegos Olímpicos de París 2024.

Julio Chuqui en su espacio preferido, junto con su esposa Diana Ramón y su mascota consentida.

1 comentario en “El romance infinito de Julio Chuqui con el atletismo

  1. Felicidades a julio un gran amigo y compañero de colegio.

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